Bix a wanil

Al ir escribiendo éstas notas, me imagino el olor a tierra o a hojas recién cortadas en la milpa, las imágenes de mi pueblo con sus árboles en todas partes que me recuerda nuestra relación con la naturaleza para nuestra sobrevivencia, en esta ocasión lo que quiero anotar es sobre el trabajo de la milpa, ya que éste mes de Enero es particular para los que se dedican a esta labor.

Desde el inicio del mes, cada día es un pronóstico para las labores agrícolas en todo el año, van contabilizando y observando el comportamiento del clima para saber cómo les irá con las lluvias, huracanes, la sequía, las plagas y la cosecha; y a este proceso o método de observación le llaman Xok k’iin que significa conteo de los días o cabañuelas.

Para estas predicciones hay actores muy importantes como los insectos, las hormigas en particular y las aves como la yuuya,  que de diversas maneras dan a conocer a los campesinos cómo será el clima  o la cosecha durante el año. También algunos árboles son indicadores ya sea con su follaje o sus frutos por ejemplo el roble que a veces pierde sus hojas por completo pero le nacen nuevos enseguida y florece pero en algunos casos los va perdiendo poco a poco y florece escasamente.

Algo en particular sobre las cabañuelas es que varía en cada región de la península, no es igual donde la vegetación es alta y donde es baja, o en la zona poniente, en el sur o en el oriente y es una muestra vigente de las prácticas ancestrales para la producción de alimentos en la población maya.

Ki’imak óolal

Sary